Durante estos días estuve muy preocupado por el comportamiento de varios entrenadores, padres y dirigentes en los partidos de liguilla y finales jugados por el campeonato de la AHS (Agrupación de Hockey del Sudoeste).
Fui viendo, además, que durante el año no hemos cumplido debidamente con nuestra obligación moral en enseñar a las niñas, adolescentes y jóvenes que juegan al hockey bajo nuestra ala y si bien durante este 2009 no fui dirigente de la AHS, me siento parte de ella y responsable por lo que la organización hace o deja de hacer.
En tal sentido, estoy convencido que no es la solución a todos los males, si se hicieran como es debido los terceros tiempos luego de cada partido, podríamos vislumbrar una luz de esperanza en cuanto al camino que como dirigente pretendo seguir.
Es por ello que me animé a redactar una nota/carta al lector sobre la que quienes la leyeron me empujaron a enviarla para que sea publicada en cada una de las localidades donde existen equipos de la AHS a efectos de que todos los padres, dirigentes y entrenadores la leyeran.
Reconozco que es un poco larga (carezco de capacidad de resumen), pero les pido encarecidamente que la publiquen en sus respectivos medios gráficos y/o sitios web a efectos de intentar con ella cambiar algo de lo que veo está ocurriendo.
Obviamente les agradezco infinitamente el espacio que les pido cedan en pos de apoyar el esfuerzo de quienes sin mezquindades dedicamos nuestro tiempo a la formación deportiva y personal de muchas niñas y jóvenes de la zona.
El tercer tiempo
Antes que nada agradezco al Prof. Javier Ferrari, quien aunque no tengo el gusto de conocer, escribió un artículo que me sirvió de base para la redacción del presente.
Luego aclaro que esta nota es personal y está dirigida a dirigentes, entrenadores y padres, ya que entiendo que la responsabilidad de la realización del tercer tiempo pesa en primera instancia sobre nosotros y luego sobre las jugadoras.
Buscando en Internet encontré esta definición del tercer tiempo que quiero compartir y de la que subrayé algunos conceptos:
“Se denomina tercer tiempo a una tradición por la cual luego de finalizado el encuentro (de dos tiempos), los contrincantes se encuentran para compartir una bebida y una comida, bromear y cantar grupalmente, como excusa para confraternizar y suavizar los resentimientos que pudieran haber surgido durante la confrontación.
El tercer tiempo es tan o más importante que el juego mismo, porque en gran medida es allí donde las jugadoras aprenden a controlar sus pasiones y los sentimientos egoístas derivados de la confrontación física, para valorar al contrincante y concretar las relaciones de amistad y camaradería que permiten el hecho de practicar un deporte en común.
El tercer tiempo es parte de un código de conducta que regula el comportamiento ético de todas las personas relacionadas con el deporte. Gracias al tercer tiempo se evita las broncas que pueden haber surgido por el contacto.
La denominación misma de «tercer tiempo» busca transmitir que el juego no acaba con la eventual victoria o derrota de algunos de los contendientes, sino con la camaradería y la diversión en un grupo indiferenciado de quienes en los dos tiempos anteriores habían sido contendientes. En el deporte el fin no es la victoria, sino la camaradería y la amistad”.
El tercer tiempo básicamente es una continuidad del partido, ya no en el aspecto físico-técnico?táctico, sino en el de las relaciones interpersonales. Es el poder compartir un momento de alegría y de comunicación.
Aunque fue el rugby quien lo ha iniciado históricamente, en la actualidad esto ya resulta patrimonio de varios deportes, especialmente el hockey donde también desde hace años se pone en práctica.
Es muy simple: es poder juntarnos, conocernos, charlar, muchas veces con amigos desconocidos, pero que gracias a ellos pudimos disfrutar de un gran juego.
El perder o el ganar, es (o debería ser) una simple anécdota para ir el lunes al Colegio y comentarlo a los compañeros y también un aliciente para corroborar si nuestro trabajo se está haciendo bien o mal, aunque en realidad son muchos los factores que influyen en el resultado de un partido.
En el juego es dónde se ve el resultado de los entrenamientos y en el tercer tiempo donde se ponen en práctica la educación y la formación de las niñas, adolescentes y jóvenes y de los adultos que lo coordinan (no por algo se dice que “a las personas y a la educación de las mismas se las conoce en la mesa”).
Como se dijo al momento de definirlo, algunos dicen que es mucho más importante el tercer tiempo que los dos primeros, aunque yo pienso que son iguales en importancia, ya que entre ellos se hace el juego completo.
El tercer tiempo plantea y desarrolla muchísimas cosas, entre ellas la socialización, el distenderse luego del partido, el analizar el juego, analizar los otros equipos, saber más sobre el equipo con el que se ha jugado, el reírse de alguna situación graciosa, el hacer nuevos contactos y amigos (más hoy con Internet), el de pasar un momento agradable como corolario de un partido de hockey.
El tema de la comida y la bebida dentro del mismo es importante, pero no resulta la razón de su realización (no nos juntamos a comer, nos juntamos). Alcanza con que quien lo organiza contribuya a crear un ambiente propicio para que las cosas puedan realizarse. Obviamente (y sobre todo siendo argentinos), que la comida y la bebida son importantes formas de crear dicho ambiente.
En tal caso en estos tiempos de crisis, el tema económico lamentablemente es importante, por lo que ahorrar buscando precios (los mejores con la mejor calidad) resulta uno de los factores que deben tenerse en cuenta.
La realidad de la AHS hace que no solamente se haga difícil pagar los costos del traslado (que a veces es de cientos de kilómetros), sino que cuando se es local se debe tener el dinero para pagar el tercer tiempo, pero ello no puede constituir un problema.
Juntar el dinero para el traslado y/o para el tercer tiempo puede ser también un buen motivo para unir al equipo. No es lo mejor pedirle al dinero a los padres, sino que el trabajo en la semana (además de los entrenamientos) y la utilización del tiempo en tareas tendientes a juntar el dinero van a ser útiles para unir al grupo, crear líderes, interactuar, etc.
De todas formas, acá van algunas ideas que se me ocurren para hacer los terceros:
1. Organizar a las familias, que muchas veces son dejadas de lado y cumplen una función importantísima dentro de un equipo, pues un equipo no debe limitarse a las jugadoras.
2. Si no es posible lo anterior, organizarlo desde casa, que cada chica pueda concurrir con dos o tres sándwiches y cada dos o tres una gaseosa (no es más difícil que eso).
3. El organizarse para comprar al por mayor (que es lo más económico). En tal caso debe haber alguien que debe ocuparse, no cargando con ello siempre a la misma persona. En este caso, para las jugadoras más grandes, la función de la capitana es fundamental para distribuir tareas. En las más pequeñas, son los padres, quienes deberían enseñarles esto, ocupándose de ello.
4. Organizar con el dueño del buffet del Club o con algún bar de la localidad, aunque esto no siempre será lo más barato.
5. Conseguir empresas que puedan promocionar sus productos y que los mismos provean los materiales.
6. Conseguir donaciones.
Esta lista no es exhaustiva, pero propongo que piensen cada una y que ustedes de acuerdo a su realidad vean lo que se puede inventar. Algunas veces solo falta un poco de criterio y de suerte. Lo que es claro es que la planificación con tiempo, siempre será mejor que decidir todo a último momento.
Con el tema de la comida debe tenerse en cuenta que debe mantenerse ciertos parámetros de higiene y conservación de los alimentos.
Otra cosa importante es que el entrenador, no puede, ni debe estar en todo, ni en todas partes. Es verdad que muchas veces están muy solos, y en tal caso son ellos quienes deben implementar estrategias para tener un equipo de gente de apoyo fiable.
Finalmente algunas que cosas que he visto en estos años y que individualizo, solo para evitar que sigan ocurriendo.
- Nos dan una porción de torta sin mirarnos a la cara y chau.
- Los visitantes se van y las chicas del equipo local quedan solas en las mesas, con la comida que les sobra.
- Las locales se van y las chicas del equipo visitantes se quedan solas esperando el tercer tiempo.
- Panchos fríos y/o gaseosas más calientes que el sol.
- Entrenadores separados del equipo dejando todo a la buena de Dios.
- Comida que no alcanza para todos porque no hay control en la compra.
- Entrenadores poniendo dinero de su bolsillo.
- Entrenadores que ni se miran, al igual que los jugadores.
- Padres que no participan del tercer tiempo y se quedan mirando como si no formaran parte del equipo.
- Árbitros que no participan o que no son invitados.
- Entrenadores y padres que no colaboran en la integración de las jugadoras.
Algo para pensar
La creciente preocupación por el juego limpio y la recuperación del espíritu «deportivo» que caracterizó al amateurismo, y que obviamente ha sido afectado por la profesionalización del deporte, en todas sus manifestaciones, ha hecho que muchas actividades deportivas hayan mirado a la institución del tercer tiempo (propiedad inicial del rugby y del hockey sobre césped), como un ejemplo a imitar.
Una manifestación de ello es la decisión tomada a fines de 2007, por la Liga Italiana de Calcio, para imponer el saludo obligatorio de los jugadores al finalizar el partido y la institución del tercer tiempo, un aperitivo compartido por todos los competidores, en todos los partidos, incluidos los que corresponde a la categoría máxima, a partir de 2008.
Lo mismo en España, donde desde hace años es costumbre que en las categorías inferiores del futbol los jugadores de un mismo equipo comparten una comida luego de cada encuentro. Y mucho más acá, las Escuelitas de Fútbol de la Liga Regional de Fútbol de nuestra zona, hacen desde algún tiempo, algo similar.
Entonces, si en el fútbol imitan a los deportes que tenemos esta tradición desde siempre, no lo imitemos nosotros a ellos en las demás circunstancias.
Es por ello que propongo que hagan un pequeño testeo de lo que pasa en los terceros tiempos de sus clubes y que a partir de este texto, podamos hacer un mejor momento y que el mismo sea compartido y charlado con las jugadoras, pues ellas le pueden aportar muchísimas ideas nuevas o que a mí o a Ud. no se nos habrían ocurrido.
Mucha suerte y siempre pensemos que todo esto es por un hockey mejor para nuestras chicas, pues ellas el día de mañana serán entrenadoras, dirigentes, madres, etc. y tienen que ser agentes multiplicadores de acciones y si es posible de las buenas acciones.
Matías Giraudo
Dirigente del Club Atlético Independiente de Puan y ex presidente de la AHS.